Pidos a todo, con la cena navideña casi lista quiero ver el carrusel desde fuera por un ratito porque efectivamente, nunca dejó de girar. 2025 ha sido para mí un año transformador, y no de los que te elevan a un grado de conciencia que se siente como un nivel de vida desbloqueado, más bien, de los que te obligan a moverte, de los que te incomodan al grado de recordarte lo valiente que puedes (y tienes que) ser cuando cambia la vida como la conocías. En la víspera de fin de año miro con nostalgia y orgullo todo por lo que pasé. El apoyo incondicional e no negociable para con Kimy, mi programa de trabajo anual cumplido al 98% (porque un par de actividades no dependían de mí ..), un mega proyecto entregado con éxito, una mudanza y entre otras cosas, sanar un corazón roto mientras “luchaba” (me gusta usar esa palabra solo por lo dramática que es) por mantenerme en pie por y para mi misma. 2025 me enseñó que, salvo JP, nadie se queda de verdad cuando la vida se complica, que a nadie, ...