Ayer, en lo que fue posiblemente la mejor tarde de marquesitas del año, hablaba con mi mejor amigo sobre la monotonía, no recuerdo bien como comenzó el tema, para variar. Hablamos de como las parejas se alejan estando juntos y él decía que es “normal” solo coexistir; después de tratar de defender un punto que no pude explicar bien, porque el señor es muy terco cuando piensa que su verdad es absoluta... me quedé pensando en eso. Y si, en efecto, la monotonía llega a ser inevitable, mucha rutina, muchos deberes, dividir las responsabilidades de ser adulto y de paso tratar de no dejar de ser persona en el proceso, es agotador, y si a eso le sumamos que la gente que se comparte viviendo juntos en realidad conviven solo un par de horas al día y con suerte un fin de semana realmente solos... hasta ahí estoy de acuerdo en que se trata de un ciclo natural de la vida, pero el punto no era ese, el punto del que yo hablaba es de lo resignados que resultan las personas después de muchos ...
Pidos a todo, con la cena navideña casi lista quiero ver el carrusel desde fuera por un ratito porque efectivamente, nunca dejó de girar. 2025 ha sido para mí un año transformador, y no de los que te elevan a un grado de conciencia que se siente como un nivel de vida desbloqueado, más bien, de los que te obligan a moverte, de los que te incomodan al grado de recordarte lo valiente que puedes (y tienes que) ser cuando cambia la vida como la conocías. En la víspera de fin de año miro con nostalgia y orgullo todo por lo que pasé. El apoyo incondicional e no negociable para con Kimy, mi programa de trabajo anual cumplido al 98% (porque un par de actividades no dependían de mí ..), un mega proyecto entregado con éxito, una mudanza y entre otras cosas, sanar un corazón roto mientras “luchaba” (me gusta usar esa palabra solo por lo dramática que es) por mantenerme en pie por y para mi misma. 2025 me enseñó que, salvo JP, nadie se queda de verdad cuando la vida se complica, que a nadie, ...