Pidos a todo, con la cena navideña casi lista quiero ver el carrusel desde fuera por un ratito porque efectivamente, nunca dejó de girar. 2025 ha sido para mí un año transformador, y no de los que te elevan a un grado de conciencia que se siente como un nivel de vida desbloqueado, más bien, de los que te obligan a moverte, de los que te incomodan al grado de recordarte lo valiente que puedes (y tienes que) ser cuando cambia la vida como la conocías. En la víspera de fin de año miro con nostalgia y orgullo todo por lo que pasé. El apoyo incondicional e no negociable para con Kimy, mi programa de trabajo anual cumplido al 98% (porque un par de actividades no dependían de mí ..), un mega proyecto entregado con éxito, una mudanza y entre otras cosas, sanar un corazón roto mientras “luchaba” (me gusta usar esa palabra solo por lo dramática que es) por mantenerme en pie por y para mi misma. 2025 me enseñó que, salvo JP, nadie se queda de verdad cuando la vida se complica, que a nadie, ...
Ya no hay polvo de mudanza, las cosas ahora tienen un lugar y este departamentito en el último piso de una colonia "semi peligrosa" al fin se siente mío. Mi lugar, mi refugio, mi espacio, y a donde cada tarde llego con gusto, el sitio que limpio y acomodo con devoción, mi escenario para conciertos o coreografías, mi cine personal. Aunque no es como lo imaginé o a lo que me acostumbré, he encontrado mucho amor aquí, amor del bueno, amor propio. Tras casi un año de la separación todo se ve distinto, el tiempo, y la terapia, me ayudaron a aceptar que pasó y a guardar ese capitulo desde el amor, la gratitud y el aprendizaje. Hoy me siento enamorada, de mi, de la capacidad que tengo para ser autosuficiente e independiente, del nulo miedo que me da estar sola y de lo mucho que disfruto conocerme, amo la sensación de libertad compartida, de estar solo con las personas con las que quiero compartirme y de hacerlo con ganas y por completo. Estoy enamorada de la incertidumbre de la vi...