El estrés, el cambio, mercurio retrogrado, o como la gente lo llame; dejé mi departamento de casada y casi inauguro el de soltera, suena a cualquier cosa pero la verdad es que como la intensa y dramática que soy me encanta significar (si es que la palabra existe como verbo) lo que pasa con mi vida.
Pude haberme quedado en el mismo departamento, pero sinceramente suelo cortar por completo toda relación con las personas que salieron de mi vida, y ese departamento tenia toda la historia de mis últimos años de matrimonio, el final dramático me ayudó a comprobar lo que dicen “si no acaba mal, no acaba nunca”, ojalá no hubiera tenido que comprobarlo, pero la verdad es que las personas dicen más sobre lo que te quisieron por la forma en que se van que por como llegan y Mau se fue azotando una puerta que cerró con fuerza tras su salida, yo me quedo con mi intento de terminar con gratitud lo que tuvo mucho amor.
Hace unas semanas metí mi vida en cajas, maletas y bolsas, elegí lo que se iria conmigo y lo que pasaría con lo que no formaría parte de la mudanza: bolsas grises se van, bolsas negras son basura, bolsas rosas se regalan y las amarillas .. bueno..
El tiempo pasó muy rápido y cuando pude darme cuenta era el último día que iría al lugar que llamé "mi casa" durante mucho tiempo, después del trabajo, me puse los audífonos y traté de hacerlo lo más normal posible, siempre que se avecina un final me gusta disfrutar mucho el momento.
Fue la primera vez que me mudaba (sola) y había mucho por hacer: pagar los últimos recibos, limpiar el nuevo departamento, el internet, el gas, las cajas que ya no me dejaban caminar, montones de recuerdos que atentaban contra mi déficit de atención no diagnosticado, encontré fotos, tickets, y hasta el hombre de jengibre que Mau me regaló como sorpresa en pleno agosto, más que cosas, encontré recuerdos, vestigios de una vida que ya no será, y me dolió el “ojalá”, porque realmente quiero la familia, pero afortunadamente me di cuenta a tiempo que no esa familia. Enlistando todo lo que “perdí” (materialmente hablando) en ese matrimonio, decidí no lamentarme sino reconformarme por lo vacías que me quedaron las manos para poder reconstruirlo todo, aunque mis sillones aún llevaran algunos pelitos de mis perros.
Aún me cuesta pedir ayuda, pero afortunadamente tengo personas increíbles que lo saben y llegan con las manos llenas de ganas a ofrecerla:
“paso por ti”
“llevo a Marco para hacer menos vueltas”
“tu sube esta caja” (que estaba casi vacía)
“vamos a cenar y me cuentas, deja de agobiarte”
Descubrí que ese tipo de acciones y actitudes me hacen sentir
sumamente querida y voy a estar infinitamente agradecida con las personas que
tuvieron el detalle de no dejarme sola en un momento tan agobiante para mi.
Agradecida por lo que hicieron y agradecida por la fortuna que tengo de
tenerlos en mi vida.
El día de la mudanza JuanPa llegó muy temprano, me ayudó a pelearme con el miembro del “comité” del edificio y a las 10 la camioneta ya estaba abajo, bajaron las cosas, me despedí de Clau, le agradecí el excelente servicio, le desee lo mejor y deje que me dijera cosas lindas. CUATRO horas después, mis cosas ya estaban en el “nuevo” departamento, fue realmente agotador y caótico pero obvio, se logró.
Las personas a quienes les describo mi nuevo hogar le restan importancia a mi emoción respecto a la luz que tiene, y no me ofende, son pocos los que entienden que en más de un sentido soy como una plantita, amo la luz y si pudiera, haría fotosíntesis.
El lugar me gustó por iluminado y tranquilo, además de que aún puedo caminar al trabajo, que claro, por 3 mil pesos menos tiene también un par de “amenidades” menos, pero realmente lo compensa cosas como que: mi casero es responsable y agradable, Chayis es un encanto y me ayuda tanto como puede, y la señora de la Esperanza de al lado me aparta mi juguito para la tarde con mucho gusto cuando se lo pido.
Hace mucho, MUCHO tiempo no tenía tantas ganas de quedarme en casa, aunque estas semanas ha sido más bien para acomodar, admito que aunque me desespero, me encanta encontrarle un lugarcito a cada cosa.
Ya arme muebles, sola y con ayuda, metí con la habilidad de una tortuga ninja uno de mis sillones a la habitación donde duermo y me peleé con Alexa varias veces tratándole de explicar que es lo que quiero que haga.
Simbólicamente, dejé en el 1189 la vida con la que no me iba a conformar, muchas lagrimas, pero también toda mi gratitud, entregué limpio el lugar, y lo hice con mucho amor, después de todo, conozco ese departamento mejor que nadie en dos años, espero que lo renten pronto y que quien llegué logre hacerlo su hogar, que en las paredes resuenen risas y que sea un gran lugar para vivir.
Y deseo, con todas mis fuerzas y toda mi necedad (que se sabe que no es poca), que mi nuevo lugar rentado se sienta siempre como mi hogar.
Recibo el cambio con muchas ganas de habitar mi hogar, de llenarlo de mi, de lo que soy, lo que me gusta y alejar la compañía no deseada, cerrar aún más el circulo, soy celosa de mi espacio y al momento solo la gente que quiero sabe donde encontrarme, porque por supuesto, mi hogar siempre será refugio de los que amo, por si la vida se descompone, por si hay problemas o un mal día, por si el festejo o por si la vida misma.
Me la pasé diciendo que el dinero es importante y solo puedo confirmar que si, te da herramientas para reiniciar la vida las veces que sean necesarias (que espero no sean muchas).
El caos terminó, y aunque aún tengo ropa por acomodar, he dejado de pensar en dos, desde que comencé a expandir mis horizontes en el dominio de la cama sin guardar el lugar de nadie supe que aunque dolió, me quedé con lo más importante: conmigo, porque la magia y el amor que tuve para dar venia de mi, asi que realmente salvo mi colección de legos y cafeteras, nadie perdió nada.
Sigo pensando que la vida es muy cortita como para permanecer en lugares que no te explotan el corazón de amor, con personas que no te creen capaz de todo o peor aún, en relaciones (sin importar el tipo) donde tengas que demostrar por que “vales la pena”.
Mis no negociables se ajustaron y no pienso idealizar a ninguna persona por más amor que le tenga, ni quedarme en lugares donde me hacen opción y además no me eligen, no habrá mas de mi energía y mucho menos de mi amor para personas intermitentes y ultimadamente, si alguien se quiere ir, que le vaya bonito, quiero solo personas que lleguen con muchas ganas, con interés y que si me quieren lo demuestren, a ellos/ellas todo! Porque para tibios, mejor nadota.
Toca disfrutar la soltería, pero sobre todo, la tranquilidad que tengo, llegar al 132 me llenó el corazón de paz y la mente de “soy yo conmigo” para no volver a sentirme sola estando con alguien.
Realmente estoy hecha de amor y música, amor para quien me ama, para mi y para mi fortuna de vida y música para .. todo!
Hoy brindo conmigo, aunque no considero terminarme una botella de vino sola, no en miércoles porque ya estoy mayor y se sabe que el vino si me causa resaca, brindo porque no siempre se sabe como pero lo logro, por los nuevos comienzos, los niveles de adulto pro max desbloqueados, por mi casita llena de sueños, por los lugares y personas que aún no conozco, las canciones que aún no me dedican y por comprometerme a transitar esta vida por los caminos emocionantes, los que llenan mi corazón de ganas, pero también de miedo (del que motiva más de lo que asusta). Brindo por el compromiso de hacer que no me falte nada, por lo bonito de la vida y por lo tremendamente agradecida que estoy con el programador del universo y por supuesto, por lo orgullosa que estoy de mi.
Hoy fui al cine con Cher, ella necesitaba salir de su rutina y yo necesito nuevas rutinas, ir al cine al menos una vez al mes me parece un buen comienzo.
“Espero que te des cuenta de lo espectacular que eres, de lo capaz que debes sentirte y de que cuando consideres a alguien para formar parte de tu vida, recuerdes lo que te das y que quien venga debe sumar a eso. Gracias por estar, te quiero muchísimo, y estoy muy orgullosa de ti.”
Dijo Cher antes de dejarme en la puerta del edificio, y como estoy “descompuesta” me aguante las lagrimitas mientras le agradecía y correspondía.
Puede que no tenga la familia nuclear tradicional y que probablemente nunca tenga la que siempre quise crear, pero me quedo con la dicha de tener la oportunidad de decidir quien me acompaña y con quien compartir la vida, y si de algo estoy segura es que quiero la determinación y cariño de esa mujer por siempre en mi vida.
(entiéndase “siempre” como: lo que dure sanamente).
Como lo predije, la vida se está poniendo bonita. Buenas y bonitas noches!
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