Ser aprensiva me cansó, resulta agotador cuidarse de lo que no ha pasado y no confiar en nadie cuando la realidad es que no podemos controlar nada que no seamos nosotros mismos, así que una mañana pensé en como me sentía al respecto y decidí dejar de serlo.
Sonaba sencillo, pero al empezar a retirar expectativas de personas en quienes por sentido común pensé que podía ponerlas la situación se empezó a complicar..
Comencé a no entender, actitudes, comportamientos y sobre todo, faltas de claridad y eso me frustró, me tiré en el sillón con el afán de desconectarme y le pedí a Alexa música en aleatorio, el plan era no hacer nada, no pensar, no entender, solo existir mirando el techo, estaba cansada de sostener con mi atención la mayoría de los vínculos y llegar a una tarde de reflexión sin nadie para mí.
La selección musical me dio la respuesta, como varías veces en la vida, se reprodujo “Let it be”, me enfoqué en el coro y encontré la respuesta a la pregunta que no sabía que necesitaba “por que tengo que ser yo?”.
Sin apartar la cabeza del cojín analicé lo que me inquietaba y decidí soltarlo.
Los Beatles tienen razón, solo déjalo ser. Aunque sí, estaba acostumbrada a vínculos profundos de compromiso mutuo a veces pasan cosas, cosas de vida adulta que alejan a las personas, que les hacen bajar el ritmo o simplemente perder el interés, y está bien, ojalá las personas fueran honestas al respecto pero como dije, hay cosas sobre las que no tenemos control y los valores y/o responsabilidad afectiva de los demás es una de ellas.
Así que, que hacía yo buscando a quien puede estar sin saber de mí? hablándole lindo a quien apenas me responde o destinando MI tiempo a ser un “tal vez” de alguien, ultimadamente la intensidad es más bien un privilegio, como parte de mi exclusividad, no es sencillo que me involucre con alguien, pero cuando me interesa me aseguro de que se note.
La vida es muy cortita (repito, como siempre)
como para sentir que andamos detrás de las personas, para apartarle tiempo a
quien no sabe si lo quiere pasar contigo y para darle cariño bonito a quien
esta acostumbrado (o prefiere) lo mínimo.
Las personas son personas y ya, se van a distraer, equivocar y quizá distanciar pero, ultimadamente que me importa? Hay que dejarlos ser y dejar que vaya y se acomoden como quieran.
No tengo ganas de pasar tiempo “obligado” con nadie solo porque ya había plan, no quiero resolver siempre, no quiero ser la que le ponga más ganas, porque la verdad merezco y quiero vínculos profundos e intensos, que lleguen con ganas, con planes, demostrando con hechos que quieren y disfrutan compartir tiempo conmigo, lo merezco y lo pido porque sé que lo puedo corresponder.
Por eso decidí dejarlos ser, a todos, todo el tiempo, veremos como va el plan de no ser la que siempre levante la mano de primero, de no ser la que pregunte “cuando?” de no andar prostituyendo mi atención con gente con poco entusiasmo. Probablemente pierda amigos, pero si se van por no buscarme prefiero que no estén.
Tampoco me convertiré en eso, jamás, solo pienso reservar mi intensidad para quienes la disfruten, y limitarme con quienes no, no se trata de apagarme, sino de bajar el nivel a la “altura” de las personas.
Afortunadamente tengo personas constantes e interesadas, por ejemplo, en el cumple de JP, Kimy me preguntaba sobre como ha logrado JP ser mi amigo por tanto tiempo, y la respuesta es simple: Nunca le he tenido que pedir que sea un buen amigo, lo que me gusta de JP es lo que dice con actos, verbaliza con acciones y aunque no me repita lo mucho que me quiere, se encarga de demostrarlo cuando más hace falta y eso es algo que valoro muchísimo de los vínculos, como diría tía Pau: “Para que el cariño sea tangible, quienes te quieren deben tener más manos que boca”
Y ojo, no pretendo ser el centro del mundo de mis personas importantes, solo saber si el interés es mutuo y si esta equilibrado.
Otra amistad que estoy descubriendo es Valeria, un tipo de loquita diferente a mi pero con la claridad más desarrollada que he conocido últimamente, ingresó recientemente a mi vida cotidiana con un:
“Me agradas, pareces confiable, por eso no tengo tema en decirte que no soy un puto cactus, necesito atención y voy a querer verte”. Después de eso procedió a hacer planes y aparecerse activamente en mi vida, CONGRUENCIA! Que belleza. Y además, me ayuda mucho a practicar y desarrollar la empatía.
Luego, y más recientemente, tenemos a Saúl,
tipazo, gracioso, atento, caballeroso, generoso y congruente apareció en
mi vida con lo que parece ser honestidad respecto a sus intenciones y no solo
dejó claro su interés, lo manifiesta activamente. Tenemos cosas en común, humor
similar y reímos muchísimo, OJALÁ pudiera prosperar ese vínculo, pero esta del
carajo no poder confiar, pero bueno, es el precio que tuve que pagar por
enamorarme de la persona en la que más he confiado para que procediera a
romperme el corazón, y bueno, Saúl no tiene la culpa, pero es hombre.
Obvio también está Kimy, ella es mi amor más sincero de la vida, Isma, Cher, tia Pau, Zu, etc. Y aunque todos son maravillosos, si de algo estoy segura es que no quiero enseñarle a nadie como debe tratarme, porque lo que pido es simple: claridad y congruencia y eso por sentido común debería venir instalado en cada persona.
Así que equis, hay que dejarlos ser, a todos, que hagan lo que quieran, que se vuelvan locos si es preciso; necesito buscar menos explicaciones y asimilar más las acciones, quiero la tranquilidad de la coherencia.
La gente que amo conoce la manera en que mi corazón explota en atención, detalles, tiempo, ganas, etc., conocen la formula para tener todo de mí, pero eso no significa que lo quieran, así que, dejémoslos ser, y si desde su libertad eligen mi intensidad lo tendrán todo. Y no porque me considere opción sino porque entendí que la Ise que se derrite por alguien no se la merecen (ni la prefieren) todos.
Hay que dejar que las personas demuestren quienes son en realidad, que materialicen sus intenciones y en su caso, muestren sus verdaderos monstruos.
Justo hace poco decidí asumir que en efecto damos lo que somos, pero también somos adultos que sabemos lo que hacemos, así que nada puede ser por completo “impersonal”.
Bien decía papá “la luz solo se apaga cuando permites que te decepcionen” y eso se evita dejando de idealizar personas.
Fiu, que liberador es verbalizarlo.
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