Ayer, en lo que fue posiblemente la mejor tarde de marquesitas del año, hablaba con mi mejor amigo sobre la monotonía, no recuerdo bien como comenzó el tema, para variar.
Hablamos de como las parejas se
alejan estando juntos y él decía que es “normal” solo coexistir; después de tratar
de defender un punto que no pude explicar bien, porque el señor es muy terco
cuando piensa que su verdad es absoluta... me quedé pensando en eso.
Y si, en efecto, la monotonía
llega a ser inevitable, mucha rutina, muchos deberes, dividir las
responsabilidades de ser adulto y de paso tratar de no dejar de ser persona en
el proceso, es agotador, y si a eso le sumamos que la gente que se comparte
viviendo juntos en realidad conviven solo un par de horas al día y con suerte
un fin de semana realmente solos... hasta ahí estoy de acuerdo en que se trata
de un ciclo natural de la vida, pero el punto no era ese, el punto del que yo
hablaba es de lo resignados que resultan las personas después de muchos años al
quedarse en una relación que no les enciende el corazón.
Una cosa es la monotonía porque
aja, años de lo mismo, y otra distinta es andar en automático sin que te
encante compartir las cosas del día a día con alguien, ese era el problema al
que yo me refería, que, en mi defensa, no me dejaron explicar ...
Las relaciones tienden a “asentarse”,
pretendiendo que las parejas se conocen entre si pero en realidad pocas veces
se detienen a observarse y pensar si la percepción que tienen del otro coincide
con quien realmente es en el presente, y digo, quizá disfrutaron mucho en el
pasado, hubo complicidad, comunicación, amor, y todo lo que nos gusta de las
relaciones, porque las relaciones jóvenes son en su mayoría muy lindas, pero, la
idea de la persona que recuerdo coincide con quien me acompaña hoy? No soy
terapeuta, para nada tengo el perfil, pero creo que es una pregunta que debería
hacerse por lo menos cada 5 años, dejar al lado la gratitud, el recuerdo y
hablar de hechos, de realidades. ¿La razón? No solo reafirmas el amor a tu
pareja y exponen las nuevas necesidades permitiéndote fortalecer la relación. Se
vale volver a conocer a quien duerme junto a ti.
No pienso que se deba saltar
entre relaciones en el momento de “estancamiento” más bien creo que jamás debe
perderse el interés de conocer a quien amas.
Personalmente, me entusiasma lo que
me llena el corazón y continuamente busco entender a quienes amo, y ni siquiera
para juzgar sino como una forma de conocerlos.
Tras sostener una relación que se
pintó de gris previo a su caótico final entendí que quiero a alguien con entusiasmo,
que quiera compartir conmigo y que se sienta libre para poder decirme cuando
necesite espacio, quiero que nos veamos con gusto, aun después de mucho tiempo,
porque nadie se cansa ni se aburre de lo que le gusta, quiero ser hogar, encontrar
mi lugar seguro y amar sin ninguna duda, que mi pareja se sienta afortunado de
tenerme y sentirme la más amada de la vida.
Y ajá, eso suena “intenso” pero oigan,
cuando empezaron a llamar así a las personas que sentimos todo profundamente? Me
parece un poco injusto que juzguen más a quienes no tememos en mostrar quienes somos
que a los que por no saber lo que quieren prefieren confundir a los demás.
En gran resumen, no me asusta la
monotonía, porque cuando me encanta estar con alguien hasta ir al super es lo
más divertido; entiendo lo mucho que tiene que ver con que depende de mi personalidad,
pero es justo por eso por lo que no puedo querer poquito, porque no soy el tipo
de persona que se “desvive” por todos y sé que eso me hace ver super fría y
desinteresada, pero la realidad es que aprendí a seleccionar a mis personas en el
mundo y no prostituir el cariño que tengo para dar, por eso entrego todo, por
completo, por eso sabe a “mucho” porque lo es.
Deseo que las parejas de las que
las personas que me importan permanezcan juntas siempre que se les incendie el
corazón al verse, que reconozcan la monotonía y la compartan con gusto, pero,
sobre todo, que, si un día les pesa, encuentren la fuerza para elegirse,
priorizarse y que reconozcan que los importantes son ellos y no los años de una
relación, sobre todo cuando se van sintiendo vacías.
Y para mi deseo un hombre
entusiasta, al que mi “intensidad” no le parezca demasiado, que le emocione la
vida y quiera vivirla conmigo, deseo que los ojos que me miren se iluminen,
sonrisas sinceras, debates inteligentes, y mucha, MUCHA consideración.
Amén.
Comentarios
Publicar un comentario