Ya no hay polvo de mudanza, las cosas ahora tienen un lugar y este departamentito en el último piso de una colonia "semi peligrosa" al fin se siente mío. Mi lugar, mi refugio, mi espacio, y a donde cada tarde llego con gusto, el sitio que limpio y acomodo con devoción, mi escenario para conciertos o coreografías, mi cine personal. Aunque no es como lo imaginé o a lo que me acostumbré, he encontrado mucho amor aquí, amor del bueno, amor propio. Tras casi un año de la separación todo se ve distinto, el tiempo, y la terapia, me ayudaron a aceptar que pasó y a guardar ese capitulo desde el amor, la gratitud y el aprendizaje. Hoy me siento enamorada, de mi, de la capacidad que tengo para ser autosuficiente e independiente, del nulo miedo que me da estar sola y de lo mucho que disfruto conocerme, amo la sensación de libertad compartida, de estar solo con las personas con las que quiero compartirme y de hacerlo con ganas y por completo. Estoy enamorada de la incertidumbre de la vi...